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13 abril 2009

Pantitlán, Pantitlán

Uno de los espacios de servicio de transporte público más horribles de todo el planeta: el metro Pantitlán, donde confluyen 4 líneas del metro, miles de combis (peseras), otros tantos de chimecos, pseudo chimecos y microbuses, todos vetustos, inoperantes, caducos, esqueletos mugrosos que milagrosamente avanzan y profusamente contaminan. Estos adjetivos no son exagerados cuando se está al pie de la banqueta para entrar al paradero a las 7 de la mañana; y puede ser desde las 6am hasta el mediodía y otra vez desde las 5pm hasta las 8 de la noche, con breves ratitos de tregua en la que sigue flotando, eso sí, la natota de smog despedida por los escapes.
Falta contar los rateros, violadores y traficantes de drogas, los pedigüeños, los personajes, los taxis, los regulares y los piratas, los micros piratas con sus checadores y cobradores (que los "buenos" también tienen), los vendedores de cualquier inverosímil mercancía, que se comen tres cuartas partes del paso, los vendedores de fritanguita que hace que los cinco sentidos se involucren en esta experiencia dantesca; claro, están también los piratas de muvis, a quienes no puedo dejar de agradecer joyitas como la inconseguible película Ex-Drummer (¿cómo llegó a un puestito del metro Panti esta rareza belga? http://www.exdrummer.com/main.html).

Unas malas fotos del lugar, pues... (súbale, lleva lugares...)












Las fotos, es verdad, no hacen mucha justicia a la queja. Es difícil acercarse a la gente en este lugar, se sacan de onda, creen que es uno de la dele o que anda uno buscando pedo, denuncia, etc. Espero en breve colgar por acá algo más involucrado que refleje el sabor (tan pinche feo) de este destino turístico.

20 junio 2008

Paradero Pantitlán

El paradero de transporte urbano y suburbano Pantitlán es, junto con el de Indios Verdes, el más grande y de los que cuentan con mayor afluencia diaria de usuarios (750 mil). Por él circulan diariamente cerca de mil unidades de transporte público concesionado y un alto número de ellas chatarra, cuya vida útil expiró hace veinte o treinta años y a veces más. De ahí parten todavía los aterradores chimecos, precarios autobuses suburbanos que se dirigen a apartados rincones del Estado de México. Hacia mediados de los 90 algunas de estas pintorescas y extremadamente contaminantes unidades fueron reemplazadas por autobuses Mercedes Benz de mayores dimensiones y “ecológicos”, según ostentaban en un letrero en la parte posterior. Su carácter “ecológico” lo perdieron rápidamente por falta de mantenimiento y actualmente han pasado a formar parte de la población de chimecos, más contaminantes en emisión de smog y ruido que nunca.



Es necesario que las autoridades de las delegaciones Venustiano Carranza, Iztacalco y de municipios como ciudad Nezahualcóyotl, pongan atención a las actuales flotillas de transporte público concesionado en esta zona del área metropolitana, pues si bien hay una gran cantidad de autobuses chatarra (muchos de los cuales circulan sin placas y, evidentemente, no son sometidos al programa de verificación vehicular), la gran mayoría de microbuses, combis y demás vehículos que ofrecen sus servicios en este paradero se encuentran en similares o peores condiciones, además de carecer de medidas de seguridad y comodidad mínimas para prestar el servicio al público.

Por otra parte, las condiciones de seguridad e higiene en este paradero son prácticamente nulas. Las poco más de veintiséis salidas de las cuatro líneas que confluyen en Pantitlán se ven reducidas por la permanente presencia de puestos de comida, dulces y mercancías diversas; la combinación de penetrantes olores provenientes de los escapes, sartenes, aguas encharcadas y el estruendo de motores y pregones de todo tipo, hacen de este lugar uno de los más insoportables en toda el área metropolitana, por decir lo menos.



Desde el año pasado el Gobierno del Distrito Federal anunció que, en colaboración con la iniciativa privada, pondrán en marcha la remodelación de al menos cuatro paraderos o CETRAM (Centro de Transferencia Modal), con lo que se busca dar un giro a éstos para convertirlos en espacios menos caóticos y más dignos, con instalaciones comerciales y de servicios (tiendas, bancos, oficinas para realizar pagos de agua, luz, etc.). Dentro de estos primeros paraderos a remodelar se encuentra el de Zaragoza, también muy deteriorado y urgido de un cambio, pero seguro no tanto como el de Pantitlán, de mucho mayores dimensiones e impacto.