
Hace unos días invité a unos chamaquillos a q me ayudaran a pintar la casa, con lo del fabuloso aguinaldo -q por cierto no fueron 2 ni 3 mil pesos, terminé gastando cerca de 4 mil pesos en la manita de gato mal inocentemente calculada-. Vinieron, y , lógico, como en toda talacha, hacía falta tener el radio prendido para alivianar la faena.
Fueron 2 días de largas horas de bombardeo mediático acaparado por dos ejes principales: "el gobierno federal" y "navidad sin intereses". Es ominoso, insostenible, vomitable y repugnante el asalto a los hogares desde la tele y el radio, salvo en una o dos estaciones; de los canales de la tele abierta casi ninguno se salva. El amigo Telcel es el más ávido de ampliar su agenda de "amigos". Las obras del gobierno federal, sus grandes logros inflados, amañados y ficticios son restregados en las orejas cada corte comercial una y otra vez, con historias patéticas increíbles y cínicamente hechizas.
No se puede ver la tele ni escuchar el radio de corrido. Hay q tener oídos duros y cabeza igual para resistir esa andanada mareadora de compre compre compre y requete compre, sin intereses, con tarjetas participantes y en abonos chiquitos -con tasas de interés de hasta 60%, q naturalmente no dicen en el anuncio.
A veces pienso q también hay cierta dosis de neurosis para ponerles atención a tantos anuncios, porq veo q una enorme cantidad de gente tiene puesto el radio o la tele, pasan esos u otros comerciales y no hace el menor gesto de fastidio... para todos hay.
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